El mundo en blanco y negro

El mundo en blanco y negro

25 de mayo de 2020.   Autor: Gabriel Brau

El gran motivo para un viaje, lo que mueve a la mayoría de personas a llevar a cabo un viaje, es la curiosidad. La fotografía se ha convertido en el gran aliado del viajero, ya que permite dejar testimonio de aquello que se ha visto, y por lo tanto, deja constancia de haber satisfecho la curiosidad. Para la mayoría de viajeros la fotografía de viajes es en color, nuestros ojos y nuestro cerebro perciben únicamente el color. Entonces, ¿debemos olvidar la fotografía en blanco y negro durante nuestros viajes?.

Nadie ve en blanco y negro, la vida y el mundo tienen colores, pero existe la posibilidad de representarlos en blanco y negro, solamente a través de la luz, haciendo un ejercicio de abstracción y sustrayendo los colores de nuestra mirada. Entonces, podremos entender, que fotografiar en blanco y negro es como dibujar, utilizando exclusivamente la luz. La luz será la responsable de modelar nuestro entorno, de revelar texturas, de crear volúmenes, ya que en blanco y negro solo existe un color interesante: el gris.

Las principales claves para fotografiar en blanco y negro se basan en la observación y en la transformación que, mentalmente, debemos hacer de los colores. Por ejemplo, un edificio rojo sobre un cielo azul, tendrá un gran contraste cromático, pero un nulo contraste monocromático, marcado únicamente por la dirección y la intensidad de la luz.  La luz, que posee dirección (lateral, cenital, contraluz,...) y calidad (dura, suave, reflejada, tamizada,...), debe ser analizada siempre antes de tomar una fotografía en blanco y negro. El contraste, la gama tonal, incluso el volumen y la profundidad que se obtenga en la fotografía, dependerán únicamente de la luz.

La fotografía de viajes en blanco y negro no es únicamente una cuestión de estética, a través de ella, el fotógrafo desarrolla una verdadera personalidad fotográfica, priorizando la forma por encima del colorido. La magnitud de un paisaje, la expresividad de un retrato al capturar el rostro de una persona, o los pequeños detalles que puede ofrecernos la naturaleza, tienen un lenguaje y una expresividad visual diferente, si el espectador lo mira en color o en blanco y negro.

Por último, recordar que si utilizamos cámaras digitales para nuestras fotografías, lo mas recomendable es tomar la fotografía en color y hacer una conversión posterior a blanco y negro. Parece un contrasentido, pero al final todo es cuestión de imaginación, porque un mundo sin color no es un mundo mermado, sino un mundo recreado.

© Texto y fotografía de Gabriel Brau Gelabert (www.gabrielbrau.com)
Gabriel es amante de  investigar culturas ajenas y hacerlas propias a través de una excepcional mirada fotográfica. Es un fotógrafo en peligro de extinción: trabajador y metódico a la vez que humano y divertido. Se inicia en el mundo de la fotografía en el año 1976 y se dedica profesionalmente desde 1989 (fotografía publicitaria, industrial y comercial). Actualmente lo combina con la docencia y con reportajes y encargos de carácter documental. Es guía de nuestros viajes fotográficos a Armenia (agosto) y Benarés & Delhi (diciembre).