El viaje fotográfico

El viaje fotográfico

20 de enero de 2020. Autor: Tino Soriano

Por edad y, sobre todo, por el proverbialmente vacío bolsillo del fotógrafo, aprendí la profesión yo solito. Llevo más de treinta años ejerciéndola, de manera que quizás no dirigí mal mis propios estudios; pero cuando miro atrás percibo que las inversiones más lucrativas para aprender a fotografiar fueron los talleres de fotografía a los que asistí como alumno. 

Tuve la fortuna de recibir clases de algunos de los mejores fotógrafos del mundo y lo que realmente me transmitieron mis profesores fueron unos valores intangibles. No se trata tanto de visionar su trabajo, puesto que conocía la obra de la mayoría antes de asistir a sus cursos, sino de entender por qué tomaban esas fotos y la relación que había entre ellas, su método y su personalidad. En resumen, aprender a ver el mundo y transformar estos descubrimientos en documentos gráficos de valor universal. Lo que llamamos grandes fotografías.

Por esa razón aposté, en un camino paralelo a mi carrera de reportero, por la docencia. Aparte de haber escrito algunos de los libros más celebrados por los lectores a lo largo de todos esos años, y entre ellos “Los secretos de la fotografía de viaje” (2019) y “Ayúdame a mirar” (2019) me mueve mi afición a compartir lo que he aprendido con jóvenes y no tan jóvenes aficionados. En los talleres de los maestros, lo que más te enseña es la crítica que hacen de tu trabajo.

Escuchando sus palabras y observando sus motivaciones aprendía en pocos días el equivalente, quizás, a un año en una escuela.

Los viajes fotográficos te ofrecen la oportunidad de pasar varias jornadas con un profesional experto que revisan lo que estás haciendo, responden tus preguntas sobre el terreno, te proporcionan ideas inspiradoras y compartes momentos con otros estudiantes que indefectiblemente obtienen una imagen diferente del mismo lugar. Y la diferencia que pagas entre el viaje con o sin profesor es infinitamente más económica que un curso en una buena escuela de fotografía. 

En mis viajes, aparte de mirar el trabajo que van desarrollando los asistentes, suelo llevármelos en grupos reducidos de una o dos personas para enseñarles a mirar, quizás lo más difícil de la profesión. Tutoriales técnicos para revelar, o verificar el funcionamiento de tu cámara, o tomar fotografías nocturnas, por ejemplo, los hay a miles; pero la experiencia de compartir aventuras con un fotógrafo experto no tiene parangón. Y este año iremos a dos destinos mágicos por su fotogenia: Colombia y Perú. ¿Quién se apunta?

 

Tino Soriano ha sido premiado varias veces por la Unesco y es recipiente del prestigioso Lente de Plata Mexicano. Posee cuatro galardones Fotopres, Fotógrafo Español del Año Fujifilm, NikonPro, Canon-Europa, la distinción "The Essence of Humanity" y un World Press Photo en la categoría Arte.En el año 2018 la Generalitat de Cataluña le concedió el Premio Nacional de Comunicación en la modalidad Prensa. Un año antes fue galardonado con el Premio Nacional Piedad Isla por su labor profesional y docente a lo largo de tres décadas. También la Sociedad Geográfica Española le otorgó el Premio Imagen-2015 por su trayectoria como fotógrafo y viajero. Ha escrito e ilustrado numerosos libros fotoperiodísticos y guías de ciudades y de países, “Los Secretos de la Fotografía de Viajes” (PhotoClub Anaya-2018) y “Ayúdame a mirar, la Biblia del reportaje gráfico” (PhotoClub Anaya-2019) son sus últimos ensayos.

Ha colaborado con revistas de todo el mundo y recibido reconocimientos de l'Academia de Ciències Mèdiques de Catalunya y de la OMS por la divulgación de la sanidad a través de sus reportajes y forma parte del reducido grupo de fotógrafos en la página oficial de la National Geographic Society  en Washington D.C. www.tinosoriano.com